Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de marzo de 2005.
Corría el año 1988 y Halabja es el símbolo más atroz.
De lo necesario para conseguir gas nervioso hubo 36 remesas procedentes de EE UU y Japón.
A pesar de sus demandas de inocencia, la acusación tiene en su poder documentos que demuestran que nueve meses después de Halabja proseguía con sus entregas.Tras ser puesto en libertad dos meses después, se marchó a Irak.Frans van Anraat, de 62 años, vendió a Irak miles de toneladas de materias primas para fabricar gas nervioso y mostaza entre 1984 y 1988.Cuando los fotógrafos internacionales llegaron al lugar, sólo encontraron cadáveres de civiles esparcidos por las calles.Una vez en Europa, el cargamento salía del puerto belga de Amberes y entraba en Irak a través de Jordania.Mujeres, ancianos y niños sobre todo, perecieron asfixiados por el gas mostaza lanzado contra ellos.La larga huida emprendida ese año por el holandés incluye una primera detención en el aeropuerto italiano nenino giovane di 18 anni sesso gay video fotocamera de Milán a petición de Washington.Según la acusación, Van Anraat sabía que las sustancias con las que traficaba servían para la guerra ado danza sexy cam química.Si es que llega a olvidarse nunca dijo Teeven.Sentado en el banquillo de los acusados, Van Anraat tuvo que enfrentarse ayer a la presencia en la sala de cuatro supervivientes de la matanza de Halabja; en el exterior se expusieron fotos de las víctimas.Algunas de ellas dieron la vuelta al mundo el 16 de marzo de 1988, fecha del ataque.Los cuatro kurdos presentes en la sala piden.513 euros de compensación.Los cuerpos de madres abrazadas a sus hijos y de ancianos desplomados eran lo más parecido, sin estar calcinados, a los muertos de Pompeya tras la erupción volcánica.El cementerio de esa localidad kurda recuerda hoy, lápida por lápida, hasta.000, los nombres de las víctimas del ataque químico llevado a acabo por las tropas de Badgad en marzo de 1988.Otras.000 personas resultaron heridas y arrastran todavía secuelas."El daño y el dolor provocados por su efecto no será olvidado fácilmente.




Naciones Unidas le considera el principal intermediario de Bagdad en la obtención de armas químicas.Allí permaneció hasta la invasión de EE UU, hace dos años.MÁS informaciÓN, el fiscal, Fred Teeven, aprovechó la audiencia preliminar de ayer, celebrada en un juzgado de alta seguridad de Rotterdam, para afirmar que existen indicios suficientes para demostrar que Van Anraat "siguió comerciando con los mismos productos después de lo ocurrido en Kurdistán".Dijo que las imágenes del ataque con gases contra la ciudad de Halabja le sobrecogieron, pero añadió: "Pero no di la orden de hacer algo así".Del mismo modo conseguiría el domicilio donde le halló la policía en Amsterdam.En una entrevista concedida hace dos años a la revista holandesa.Señalaron que no hay "pruebas convincentes" que relacionaran los productos vendidos por su cliente con las armas químicas usadas por Irak.De ahí, que se presuma que el servicio de inteligencia holandés le facilitara un pasaporte en regla.Mientras estuvo en activo, Van Anraat había organizado al menos cuatro envíos de esta clase.Los abogados del holandés, por su parte, quitaron importancia a sus emocionadas palabras con un argumento impecable.El recuerdo de Halabja, en plena guerra entre Irán e Irak por el control del estuario del Chat el Arab, el Gobierno de Sadam Husein utilizó armas químicas contra su población kurda del norte del país para reprimir sus ansias independentistas.


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